domingo, 17 de septiembre de 2017

EL 9 DE NOVIMBRE DE 2016, AL JUEZ BERND ZABEL LE FALTÓ JUICIO PARA ELEGIR GORRA



El Consejo de la Magistratura canadiense suspendió por treinta días sin goce de sueldo al juez Abel Zabel.
Parece que don Abel se desempeñó en la judicatura cerca de treinta años con la compostura que la función exige y  lejos de cualquier escándalo.
Cual fue entonces la razón de la sanción que recibió, según el diario español El País?
Pues que un día después de la elección que ungió a Donald Trump, se presentó en su juzgado con la gorra colorada emblemática de la campaña del nuevo presiente.
Y el Consejo lo suspendió porque sus miembros manifestaron no tener dudas en “constatar que las acciones del juez Zabel han constituido un grave incumplimiento de las normas de conducta judicial, lo cual ha tenido un impacto negativo en la confianza ciudadana en el poder judicial y en la administración de la justicia".
Casi igual que lo que ocurre en Argentina.




jueves, 31 de agosto de 2017

LANZAMIENTO



PROXIMAMENTE


Jordi Gonorria, economista, cocinero y detective aficionado, y Quito Verdudo, ex comisario,  se topan con otro misterio. Cuando el hijo de un bodeguero es acusado por los homicidios de su esposa y su amante.
Tratando de encontrar claves que exculpen  al acusado, nuestros amigos recorren los libros escritos por la víctima. Uno que recoge historias de connotados personajes de la provincia argentina de Mendoza, vinculados a la elaboración de vinos, de mascaradas y de curiosidades.
Y otro que cuenta las correrías de renombrados promotores y sacadineros vinculados al colosal embeleco del futbol.
La historia también va develando secretos de familia, ocultos a las vergüenzas entre los pliegues de  silencios e hipocresías
Una historia en la que la ficción y la realidad se conjuntan hasta resultar difícil  disociarlas.
En su transcurso, nuestro economista disfruta, no sin algún padecimiento, las osadas idas y venidas eróticas de su pareja, muy alejadas de lo que preconizan las virtuosas buenas costumbres.
Cuentos de cocina y pareceres sobre economía y economistas rematan un relato ameno e ilustrativo.

viernes, 18 de agosto de 2017

CRITICAS Y RECOMENDACIONES

En su edición 139, la prestigiosa revista literaria Resonancias   (www.resonancias.org)  publicó una muy buena y ajustada crítica sobre las novelas de Alejandro Marin, que tienen por protagonistas al economista y cocinero Jordi Gonorria y al también economista y destacado ex jefe de delitos complejos de la policía federal, don Quito Verdudo.


PASOS DESTEMPLADOS, la segunda novela de la serie, es recomendada por LETRALIA, TIERRA DE LETRAS (Letralia.com), la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet.

Esta revista, fundada en el año 1996, posee un extenso archivo de obras, muchas de las cuales han alcanzado reconocimiento internacional.
En el año 2010 recibió un homenaje de la Universiadad de Zulia. Y en el año 2007 obtuvo el Premio Nacional del Libro de Venezuela, edición 2007, en la categoría Publicaciones Digitales como el mejor sitio electrónico que promociona el libro y la lectura.
En años anteriores, Letralia ha sido finalista en los premios Lo Mejor De Punto Com (2004 y 2005), de Venezuela, y en los premios Stockholm Challenge (2006 y 2008), de Suecia. 

ESPERANDO EL DESTINO, la tercera novela, es recomendada por la revista CRITICA de Chile (Crítica.cl)


Crítica es una revista electrónica, que desde su fundación (1997) opera como un medio de difusión y discusión de ideas sobre literatura, arte y cultura en Chile y en América Latina.  De hecho, Crítica.cl es un puente cultural para el mundo académico e intelectual en lengua castellana que vincula a Chile de Arica a Punta Arenas y con América Latina y el resto del mundo iberoamericano.
Le confiere seriedad a la revista la cuidadosa selección de autores (y colaboraciones), muchos de ellos docentes en las más reconocidas universidades del continente, de México a la Patagonia, y de América del Norte y Europa, sobre todo España.

jueves, 10 de agosto de 2017

EL SILENCIO DEL PROGRESISMO

Claro que no se trata de un tema novedoso. Pero vale la pena volver sobre el apoyo – en voz alta o en silencio, con ruido o sin ruido - que recibe Maduro por parte de las feligresías de “izquierdas”.
Dejemos de lado los amparos que le brindan otros eruditos destacados, como Luis Delía,  el invasor de comisarías o la empresaria hotelera Cristina Kirchner o la jefa de las madres circulantes o Maradona y su última neurona.  No meritúan tomarlos en serio. Pero casualmente son los más destacados por la ligereza intelectual de los medios de comunicación y  la competición por decirla “más gorda”
Concentrémonos en las dispensas de gentes como la gente.
Por cierto, esta bipolaridad moral no es flamante.
En el siglo pasado, quienes desde la izquierda denunciaban los excesos stalinistas o castristas, eran  abominados y tratados como bestias negras por la la “intelligentzia” progresista.
Cuál es el fenómeno moral que lleva a mucha gente bien intencionada a aceptar atropellos incompatibles con los principios que manifiestan defender?
Se trata de una rareza o de una forma de escamotear la sinceridad de sus intenciones?

Solo nos cabe recordar las tan actuales palabras de Camus en su carta al comunista Emmnuel d'Astier de la Vigerie: "Tengo horror a la violencia confortable. Tengo horror a todos aquellos cuyas palabras van más lejos que sus actos. En eso me separo de algunos de nuestros grandes intelectos, de los que dejaré de despreciar sus llamadas al crimen cuando sean ellos mismos quienes empuñen los fusiles de la ejecución".

martes, 8 de agosto de 2017

LA CALENTURA DEL PENSADOR

Escrito en el año 2012 para el amigo Horacio Gonzalez, tiempos en los que oficiaba de director de la Biblioteca Nacional. Y mostrando su copioso desvarío, achacó el afán cacerolero de las señoras que se volcaban a la calle en ese entonces para protestar contra el gobierno, a la envidia que sentían por Cristina Kirchner.
En estos días ha regresado a las arenas del disparate con su team de intelectuales. Bienvenidos. Los extrañábamos. Hay que escuchar de todo. Aunque no sea fácil.

El pensador estaba desarbolado. Por más ahínco que le pusiera al pensamiento, no lograba llegar a la razón última que llevaba a las gentes a oponerse al gobierno regio.
Por cierto que su ensimismamiento profesional le permitía apreciar los motivos rastreros que creaban tanta bulla. Veía con indignación los ánimos execrables que buscaban desacreditar una lucha sin par para restaurar miserables privilegios. Y, sobre todo, la maldad de los monopolios periodísticos que fogoneaban y hasta coordinaban el golpe de cacerola y la pregunta agresiva.
Pero de tanto esmerarse en el ejercicio del pensamiento, un día descubrió que la causa última de todo no estaba donde pensaba. Estaba en la enfermedad española, diseminada por Repsol en todos los rincones de la patria.
La envidia. Uno de los siete pecados capitales.
Ahora entiendo, pensó. Esas pobres mujeres, movidas por mezquinos intereses, como no van a envidiar a la regia. A esa diosa moderna que conjuga las virtudes de Venus y Minerva.
Como no van a envidiar esa belleza, ese buen gusto, esa elegancia, esos mohines incomparables con que acompaña sus disertaciones. Esa valentía para plantarse ante los poderosos del mundo y exhibirles sus miserias, sus errores, sus hipocresías. Para mostrarles el camino para mejorar sus países y atender a sus pueblos.
Para ofrecerles el camino de la sabiduría.
Para contarle en su estilo coloquial a los pobres chicos de universidades extranjeras, “formateados” por intereses inconfesables, historias rocambolescas y extraordinarias.
Como no van a envidiar sus incomparables éxitos personales y económicos.
La regia no conoce la envidia. Mueve su bellísima cabellera al compás de sus verdades absolutas mientras las caceroleras – como todas las envidiosas - son espectros femeninos de tinte lívido que llevan en su cabeza infinidad de culebras.
Y como no la van a odiar los hombres grises que acompañan a esas mujeres grises por las oscuridades de sus vidas. Que jamás podrán acceder a esta Palas Atenea. A esta diosa olímpica.
Que solo entregó su vida a ese campeón de mirada esquiva, con el rostro tallado por los caprichosos vientos patagónicos. Que cual Bello Brummell fatigó sus mocasines y su traje cruzado por todo el mundo conocido. Llevando el nuevo verbo y pariendo el nacimiento de la nueva y verdadera historia.
Desde Rio Gallegos a Puerto San Julián. De Puerto Deseado a Caleta Olivia, a Pico Truncado, a Cañadón Seco. A Gobernador Moyano, a Bajo Caracoles. Y a la tierra prometida de Calafate, Partenón de los dioses inmobiliarios.
Que enseñó, siguiendo a Laclau y a Menotti, sus filósofos de cabecera, que la mejor defensa es un buen ataque.
El pensador sabía que él tampoco podía acceder a esta hija de Zeus. Se conformaba con un beso furtivo en la mejilla en algún acto oficial y una sutil caricia en sus manos ejemplares.
Y con mirarla diariamente por televisión y atender sus cadenas nacionales. Que tenía grabadas y desgranaba a diario para extasiarse con esas horas que le parecían escasas.
Y, hombre al fin, sentía la pulsión que le producían esas manos níveas que acariciaban micrófonos rebeldes. La granada de su boca sabia que debía saber a berries patagónicos. Y la frescura que adivinaba en su aliento, perfumado como jazmines de los patios de Tolosa.
Y a veces hasta se animaba a imaginar la belleza de su cuerpo admirable de Afrodita, escondido en mohaires, cachemiras, chifóns, georgettes, rasos, tafetanes de  elegancia sin par.
Hasta que un día su mujer, compañera de tantos años, le formuló la pregunta tan temida.


¿Papito, te agarraste una calentura con Cristina?

jueves, 3 de agosto de 2017

SENTIDO ADIOS

Próximo a cumplir la friolera de 141 años, ha cerrado sus puertas el Buenos Aires Herald, único diario latinoamericano escrito en inglés y el más antiguo del país en idioma extranjero.
Una publicación que supo sobrevivir a los vientos y temporales que periódicamente asolan la Argentina. Y darle cara a esas borrascas, siendo el único diario que se animo temprano a denunciar las  muertes y desapariciones ocurridas durante el último gobierno militar.

Nos quedan en la memoria sus dignos y talentosos directores. James Nielsen, Robert Cox- quien recibió el prestigioso premio Maria Moors Cabot, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y  el Gran Premio a la Libertad de Prensa concedido por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) por su "larga trayectoria y valentía" en la defensa de la libertad de expresión - , Andrew Graham-Yooll y los colaboradores comprometidos en la defensa de los perseguidos durante la década del 70. Periodo durante el cual ellos mismos fueron acosados y debieron abandonar el país.        Por su actitud independiente, también fueron intimidados durante la “década ganada”, al punto que finalmente el diario pasó a manos de un testaferro del matrimonio gobernante.  

jueves, 27 de julio de 2017

MENU

Harto ya de escuchar y leer sandeces  con motivo de la pronta elección de parlamentarios argentinos, me preparé un menú para mi espíritu. Y espero que también para el de ustedes. Quienesquiera sean los que están del otro lado. Esperando que haya alguien,claro.
Yo solo oficio de seleccionador del condumio. Su factura le corresponde a un señor de cabeza gorda. Fernando Savater.
Que no ha mucho me enterneció con un sentido comentario sobre la muerte de Sara, su mujer.
Dijo: “Yo solo escribía para que ella me quisiera mas.”
Para mi gusto, pocas expresiones de amor mas bonitas que esta.
Vamos al menú.
El primer plato es sobre Erich Fromm. Formidable pensador nacido en Alemania cuando comenzaba el siglo pasado. Formidable pero, me parece, no lo suficientemente reconocido intelectualmente.
Claro. No escribió ningún tratado con tapas de cuero y letras doradas; su visión de la vida fue optimista, su espíritu conciliador  y su forma de decir sencilla, llana.
Y don Fernando lo rescata para que Fromm nos aclare el hoy con sus escritos de mediados del siglo pasado.
El plato de fondo es sobre Baruch Spinoza. De origen sefardí, nacido en Amsterdam y considerado uno de los generadores del pensamiento moderno. Y, ni que hablar, de la ética moderna.
No es que lo diga yo. También lo proclamaron Goethe, Hegel, Schelling y otros muchachos mas o menos preparados.
Y don Fernando lo rescata, para ver como se concilian sus ideas con la situación de beligerancia que arrima candela sin fin a israelíes y palestinos.

Este es el menú. Y a esperar porque se va a servir “a la rusa”. Un plato por vez.

miércoles, 21 de junio de 2017

Perros de la Recoleta

arturo perez reverte
Publicado el 18 de junio de 2017 en XL Semanal.

Desde hace casi treinta años, la Recoleta es mi barrio cuando viajo a Buenos Aires. Y cada día, haga lo que haga, camino cinco minutos desde mi hotel hasta el lugar donde, invariablemente, desayuno tres medias lunas con un vaso de leche tibia mientras hojeo los diarios o un libro junto a las sombras gratas de Borges y Bioy Casares. Ese lugar es el café La Biela, en su esquina formidable desde la que, a través de los ventanales, puedo contemplar el espectáculo diario de lo que más me alegra el corazón cuando estoy en esta ciudad: los perros de las casas vecinas a los que sus cuidadores sacan a pasear en grupos, atraillados y pacíficos, y sueltan un rato para que jueguen en el césped que hay ante los grandes magnolios. Esos perros de la Recoleta son perros felices, chuchos bien, que tuvieron la fortuna de caer en casas donde se les cuida e incluso mima, a diferencia de los otros infelices que vagan por los barrios más humildes de la ciudad, o son abandonados en cualquier sitio cuando dejan de ser graciosos cachorros. Al menos éstos que veo pasar ante La Biela están a salvo, dentro de lo que cabe. Y eso alivia un poco mi tristeza cuando pienso en sus camaradas con menos suerte en el mismo Buenos Aires, en España, en tantos lugares del mundo donde la infamia del ser humano desprecia, o maltrata, su lealtad y su nobleza.
En el último viaje, sin embargo, esos ratos felices de la Recoleta se han visto empañados por una pérdida. Si es cierto que sigo desayunando en La Biela, ya no puedo ocupar mi mesa habitual en la Munich, que durante tres décadas fue el lugar al que estuve yendo a comer o cenar, solo o con mis amigos. El restaurante Munich –para los asiduos, la Munich– había nacido en 1930 en forma de lechería, que doce años después se transformó en restaurante de estilo alemán. Lo descubrí en 1982, cuando fui a cubrir la guerra de las Malvinas, y desde entonces casi no hubo día en Buenos Aires que no pasara por allí. Ahora, sin embargo, ya no existe. Lo vendieron sus dueños y, según me cuentan, proyectan construir allí un edificio de doce plantas, clavando un clavo más, uno de muchos, en el ataúd de uno de los barrios más personales y elegantes de la ciudad.
Murió la Munich, como digo. Cerró hace unos meses tras una triste agonía a la que tuve el desconsuelo de asistir. Sus dueños, pendientes de la venta que ya negociaban, la dejaban fenecer como en el tango, y así la vi en mis últimas visitas: sola, fané y descangallada. Durante el último año se había desplomado la calidad de la comida, todo era un enorme descuido, y sólo me ataba al lugar la profesionalidad perfecta de los viejos camareros de chaqueta blanca; que, aunque se les debían varios sueldos, hacían cuanto estaba en sus manos por ser fieles a lo que habían sido. Los clientes de toda la vida, familias en domingo, señores bien vestidos, señoras a las que podía uno llamar señoras sin que le diera la risa floja, seguían acudiendo al restaurante de ambiente tirolés de cabezas de ciervo, manteles blancos y manteca en platitos de aluminio. Pero ya ni el bife era el bife, ni los riñones o criadillas merecían la pena, la omelette de alcauciles estaba para devolverla a la cocina, y las espinacas a la crema brillaban por su ausencia. José Manuel, el viejo, seco y perfecto maître asturiano, jubilado justo cuando empezaba el declive, ya me lo había anunciado: «Vienen otros tiempos, don Arturo. Por suerte yo no voy a estar aquí para verlos». Al despedirnos, me regaló una taza de café con el nombre de la Munich. «A saber dónde acabarán las otras», dijo.
Ahora he vuelto a la ciudad, y al Alvear, y a La Biela, y a caminar unas cuadras hasta la librería Cúspide y las otras –cada vez menos– que aún no desaparecieron del barrio. Y al pasar ante la Munich, cerrada, me he detenido un momento, a recordar. La vieja placa de bronce sigue atornillada junto a la puerta, y por un momento lamenté no tener veinte años menos para venir de noche con un destornillador y jugármela robando esa placa que a nadie importa ya. Lo malo de vivir demasiado, o casi, es que asistes al final de muchas personas y de muchas cosas a las que da pereza sobrevivir. Tu mundo se desvanece y el paisaje se despuebla. Eso es lo que pienso, parado ante la placa que soy demasiado viejo para robar. Miro a mi alrededor, desolado, y entonces tengo la suerte de ver que un grupo de perros atraillados pasa por la vereda, moviendo el rabo. Y me consuelo pensando que al menos, en esta ciudad que tanto amo, todavía hay perros felices, hay libros en las librerías, el Puentecito permanece abierto en Barracas y Gardel sigue cantando en Buenos Aires.

lunes, 12 de junio de 2017

LA TEMPORADA DE LAS LIGEREZAS

LA TEMPORADA DE LAS LIGEREZAS
Nueva novela de intrigas de Alejandro Marin.                                 
En esta oportunidad es el asesinato de un  importante industrial italo-argentino lo que convoca a Jordi Gonorria, economista y casi profesional de la cocina, y al comisario  Quito Verdudo.  
La ficción transcurre en Punta del Este, seguramente el sitio para el ocio con mas carácter internacional de Sudamérica. Se desarrolla en ese ambiente  frívolo que arropa la vulgaridad de su tiempo de verano, enmascarado por la afectación de lo aparente que es  el snobismo y los trazos de refinamiento que le dan cierta distinción al lugar.                                          
No pueden estar ajenos a ello todos los personajes que acostumbran poblar cada temporada.  Incluyendo las “celebrities”, los arribistas y los pillos.  Ni la exhibición de poder y desenfado que permite  la abundancia Atmósfera que invita  a dejarse llevar por  los siempre bienvenidos placeres mundanos, abandonando  remilgos sexuales y maneras mojigatas.
Tampoco nuestros personajes pueden mantenerse ajenos a ese ambiente en el que transcurre la historia, cuyo carácter es definido por la ironía y el erotismo. Una entretenida narración, que también nos lleva a conocer historias de cocina,  enigmas económicos,  y coloridos e inopinados  enredos terrenales de respetadísimos intelectuales.

Disponible Tienda KINDLE de AMAZON

martes, 16 de mayo de 2017

HOMENAJE A LA NOBLEZA

"Si no sos capaz de defender el derecho de tu peor enemigo de la misma forma en que defendés el derecho de tu propio hijo, entonces no hables de derechos humanos; no hables de justicia"

Graciela Fernandez Meijide

viernes, 5 de mayo de 2017

ESPERANDO EL DESTINO



A story that begins in a charity party in the south of Spain; continues through Asunción, capital of Paraguay; ciudad del Este, capital of unlawful activities and finishes in Buenos Aires.
Our now friends, Jordi Gonorria, economist who also plays the role of amateur “chef” and the former police inspector Quito Verdudo, rub shoulders with the human trafficking mafia and with the politicians that rig them.
A tough story, traced by a doomed fate, that even though some passages may amusse us, in others load us with the anguish produced by this modern way of enslaving and abusing of the helpeless. As it is already a custom, they are accompanied by the usual friends and characters arised from the story, the literature and even from the movies. And they end up stumbling with astonishing revelations of  current issues which the media published in front pages not long ago.
In the itinerary, our economist-cook some times enjoys and others bears his emotional and erotic hieroglyphs. And he makes time to offer us delicious dishes, kitchen stories and hot news about economy and economists.

Available (in spanish) AMAZON KINDLE store.


jueves, 20 de abril de 2017

LIBRO PAPEL O LIBRO DIGITAL?

He leído que una amplia encuesta en el mundo de la edición, difundida en la Feria de Fráncfort en el año 2008, aseguraba que para el 2018 el libro digital superaría al libro papel.
Y, efectivamente, daba la impresión que el libro digital se iba a comer a los chicos crudos. Pero eso, hasta ahora al menos, no ha ocurrido. Y las opiniones son encontradas.
The New York Times publicó, no hace mucho, un reportaje  en el que hablaba del "declive" del libro digital, que fue contestado por otra información en la revista Fortune, que decía más o menos lo contrario.
Una discusión de nunca acabar. Sobre la que cada uno tiene su opinión y su buena razón para elegir a uno u a otro.
De todas maneras, el mercado digital está creciendo según los expertos. Por caso   Iría Álvarez, responsable de desarrollo digital y ventas digitales en Penguin Random House, afirma que "está funcionando menos de lo que esperábamos, pero estamos creciendo a un ritmo de doble dígito, principalmente por el mercado latino y de Estados Unidos". Coincidiendo en este punto de vista  con Santos Palazzi, director de Digital en la editorial Planeta, el otro gigante de la edición en español.
En fin. Vaya a creerles. Imposible dar una respuesta confiable y contundente.
Como esta discusión no se puede saldar, por ahora al menos, les propongo a los afectos al libro papel que husmeen en el mundo digital. Con el solo objetivo de conocer un poco a Jordi Gonorria y a Quito Verdudo. Un poco al menos. Para que estas "criaturas del aire", en el decir de Fernando Savater, puedan hacer nuevas amistades.
Para ello escriban “kindle amazon” en el buscador que usen (google, yahoo, etc). Abran la página y en la ventana escriban el nombre de uno de mis libros. Busquen con la lupa de la derecha y cuando se abra hagan clic – o cliqueen, no se como se dice -  en la foto de la tapa. Y en la siguiente secuencia vuelvan a hacer clic en la foto de la tapa.
No van a descubrir al asesino ni aprender  magníficas recetas. Pero podrán conocer de primera mano a mis amigos Gonorria y Verdudo. Y podrán leer bastante del principio de cada narración.
Para aquellos reacios a incursionar en el mundo de la tecnología, es una buena forma de confraternizar con los libros sin papel.
Y de conocer a “mis criaturas del aire”.




REVISTA LITERARIA RESONANCIAS

En la edición 139 de la prestigiosa revista literaria Resonancias                                                              www.resonancias. org
se publica una crítica sobre las novelas que tienen por protagonistas al economista y cocinero Jordi Gonorria y al también economista y destacado ex jefe de delitos complejos de la policía federal, don Quito Verdudo.

Como podrán apreciar, nuestros amigos están “al loro”. Como diría un amigo español.

martes, 11 de abril de 2017

¡Viva la grieta, viva el amor!

Como todo el mundo sabe, es imprescindible que los argentinos sigamos emputecidos con la famosa grieta y la convulsión política nacional.
No vaya a ser cosa que la conflictividad decline y empiecen a aflorar nuestras propias frustraciones personales, nuestras limitaciones, nuestras miserias, los problemas de pareja, la dificultad para socializar, los complejos de inferioridad, los Edipos no resueltos y finalmente el miedo a la inexorable muerte y a la eterna oscuridad que desemboca en ese profundo y desconocido océano de infinitas almas condenadas al olvido o ya olvidadas.
Yo se que mi misión, amigo lector, es entretenerlo y no tirarle este acoplado de angustia por la cabeza un domingo a la mañana, pero hoy arrancamos así.
Si a la hora de pensar la política tuviéramos en cuenta este concepto básico existencial, entonces sería mucho más llevadero el hecho de cruzarte en plena Avenida 9 de Julio con un atorrante, palo en mano, enmarascarado con el pañuelo shemagh de la falsa intifada bonaerense, al grito de "¡por acá no pasa nadie, gato!”.
Al lado de cualquier drama existencial, este atropello delictivo y autoritario es un sólo un simpático contratiempo cotidiano. Sin embargo, vivimos enloquecidos por cosas como estas y no podemos parar la moto.
En realidad, la famosa grieta de la que tanto nos quejamos y no podemos salir, hace un magnífico aporte a la negación de los verdaderos conflictos de la condición humana.
Por más que uno quiera arrancarse los pelos del upite, es más saludable escuchar las amenazas de Moreno y comprender lo que un inútil fue capaz de hacer con la economía del país, antes que enfrentar a tu propio hijo diciéndote: “papá sós un fracasado, mi máxima aspiración es enterrar el mandato paterno”.
Nos volvemos locos cuando vemos una banda de tipos repartiendo helicópteros de juguete y cantando “Macri basura, vos sos la dictadura”, sin pensar que sería mucho más grave que hoy tu jermu te dijera: “gordo, en lugar de ver el partido tenemos que charlar porque despúes de 30 años de matrimonio me siento deserotizada”.
Sin darnos cuenta, hemos puesto a la grieta por delante de todo y le hemos otorgado un rol trascendente. Nos mantiene vivos, fuertes, encendidos, alertas, entrenados. Pero por sobre todo nos mantiene bien idiotas, que es la manera más fácil de eludir la idea de la muerte y sus afluentes. O sea, nos aleja de lo importante.
Por eso, ya sería hora de ir aflojando un poco con el asunto de la grieta, sin que esto signifique poner en riesgo la acción terapéutica que ejerce sobre las verdaderas angustias del ser humano.
Desde la época que arrancó la falange neofascista de Gvirtz y Sposlky, nos hemos acostumbrado, noche tras noche, a meternos en la cama empastillados. Aunque aquellos dos miembros fundacionales de la grieta ya se rajaron con los millones que cobraron del Estado dejando un tendal de desocupados, la costumbre farmacológica no se ha perdido.
Si bien todavía la realidad política nos sigue dando razones para preocuparnos, pareciera ser que llegó el momento de ir bajando la dosis de Rivotril que habitualmente consumimos durante el zapping de los programas políticos. Ojo, nadie habla de clavarse un editorial de Leuco en ayunas. Vamos de a poco.
¿Cómo terminar con la grieta si es que realmente nos interesa dar vuelta la página, empezar a caminar hacia adelante y ocuparnos de lo importante?
Primero, entendiendo de que se trata. Acá es necesario aclarar que esta famosa grieta no define a dos sectores enfrentados, sino que expone a un sector que manejó el Estado Nacional durante una década y persiguió al otro al que consideró un enemigo de la Patria, del pueblo, de la democracia y de la defensa de los derechos humanos.
Cuando creímos ver dos bandos y descubrimos que uno de ellos controló todo el Estado, entonces no hubo dos bandos, hubo uno solo. Del otro lado, un montón de gente defendiéndose como podía. Esto ya lo aprendimos en el 76.
Segundo: ¿quien empezó con la grieta? Veamos.
En 1983, usted y su cuñado votaron a Alfonsín, verdad? En los ’90, usted y su cuñado se daban manija juntos puteando a Menem, verdad? En 2003, usted y su cuñado se alegraron cuando Menem fue finalmente derrotado y vieron con cierta simpatía a ese raro personaje que llegaba desde Santa Cruz, verdad?
Pero un par de años después, usted se empezó a avivar de lo que realmente era el kirchnerismo y su cuñado no, verdad? A partir de ese momento, su cuñado dejó de ser ese agradable muchacho que se había casado con su hermana para pasar a ser “el basura de mi cuñado”.
La historia familiar demuestra que ambos tienen un pasado político parecido. Sin embargo, un buen día los caminos se bifurcaron y usted no pudo volver a compartir una cena en paz con el basura de su cuñado.
Conclusión: está claro que la grieta la empezó el kirchnerismo. Y posiblemente si llegó con el kirchnerismo, se irá con el kirchnerismo. O sea que se estaría yendo.
Sin embargo la cosa no es tan simple. Hace falta que usted también haga su parte. Entiéndalo amigo lector, hoy el basura de su cuñado es un gato acorralado. Ayúdelo. No lo ofenda más. No vuelva a llamarlo choripanero ni ninguna de esas pelotudeces. No le hable de Boudou, ni de D’Elía, ni de De Vido, ni de Aníbal, ni de ninguno de aquellos a los que la historia ya pasó a retiro. Haga de cuenta que Venezuela y Maduro no existen. Ni se le ocurra tocar de tema de López y la monjita.
Tráigalo de vuelta a la Constitución. Hágalo sentir bien. Busque el demócrata que todo cuñado lleva adentro. Llévelo al territorio del disenso civilizado.
Trate de congraciarse con sus dirigentes, especialmente los que ya se rajaron del kirchnerismo. Por ejemplo, en el asado de hoy, cuando el crápula se siente a la mesa usted le tira un “Che, que interesante las declaraciones de Abal Medina, no?” o “¿Mide bien Randazzo en la provincia?”.
Para que el tipo no crea que usted lo está cargando, cada tanto fije posición y baje un poco de línea: “che, que revelación la piba Vidal, no?? Vaya de a poco. Fíjese bien, antes de meter un bocadillo, que el tipo haya terminado de masticar, no sea cosa que por una simple mención sobre Bonadío se le atragante una achura.
Ya se que no es una tarea sencilla. Pero es el único camino.
Dijo Santiago Kovadloff esta semana: “Argentina no es una Nación, es un escenario de disputa brutal. Somos un conglomerado que pelea por la supremacía protagónica de la realidad”.
Tal vez sea una ventaja. Las naciones, como los seres humanos, últimamente andan con muchos problemas existenciales.
Dependerá de nosotros. Seguir felices con la grieta o cerrarla de una buena vez y sentarse a hablar con la patrona porque no estaría sintiéndose una mujer plena.

Amigo lector, usted decide que es lo importante.

Alejandro Borensztein

diario Clarin  9/04/2017

jueves, 6 de abril de 2017

EL DERECHO A COBRAR Y EL DERECHO A NO IR

“Argentina camina todo el tiempo delante de sí misma”, escribió hace casi cien años Ortega y Gasset. Nos pensamos como suecos o noruegos y odiamos compararnos con Perú o Bolivia, que nos superan en casi todas las tablas. Discutimos la Universidad cuando la mitad del secundario abandona y en la primaria no se comprenden textos simples. Hablamos de cambio cultural y hace unas semanas en la radio un sindicalista de ATE me dijo: -Claro, estamos en contra de la productividad. No me imagino cómo un trabajador puede estar en contra de que su fábrica produzca más. Y si es una fábrica recuperada, ¿también estarán en contra?
Cuando intenté profundizar un poco ese delirio, el sindicalista me explicó que la productividad es una estrategia de dominación del Consenso de Washington.
Esta semana hemos visto cómo los maestros, que hace unos meses se pronunciaron contra los exámenes, se manifiestan hoy a favor del ausentismo. Los sindicatos docentes presentan el asunto como un derecho adquirido, y no discriminan entre las faltas justificadas y las que no. O sea: existe el derecho a cobrar y el derecho a no ir.
En las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires hay un 17% de ausentismo (en las empresas privadas oscila entre un 2 a 3% y en los colegios privados llega al 5%). Es habitual que el mismo maestro que se enferma para lo público se encuentre saludable para lo privado: la actitud es cínica y por cierto bastante cobarde: su ideología llega hasta donde lo dejan.
Ese diecisiete por ciento está compuesto por: enfermedades cortas (28%), largas (49%), ART (enfermedades profesionales, como afonía 23% -los locutores, que hablan durante seis horas corridas en la radio durante todos los días, no tienen esos problemas en la garganta- y el 40% son razones particulares: 40% por exámenes (¿quién estaría en contra de que se preparen?) Es una lástima que tanto conocimiento no llegue al aula, donde los parámetros son cada vez peores), 14% por maternidad, y el resto por diversas razones como actos escolares o donación de sangre –es conmovedor que ganando lo mal que ganan, afónicos y estresados, se arrastren hacia un hospital a donar su sangre a un hermano.
Estas ausencias representaron el año pasado 10.500.000 días de licencia. De cada cinco recibos que el Estado provincial paga, uno es de un suplente. Cuando el gobierno le pidió a las juntas médicas -un servicio tercerizado que se heredó de Scioli- que revisaran las licencias, se dio de alta el 62% de quienes estaban en “largo tratamiento” y comenzó a echarse luz sobre el asunto de las licencias psiquiátricas, tema que llegó a la justicia penal que investiga licencias por treinta días con cuadros de depresión. Cuando en el marco de la causa fue indagado y procesado el Dr. Block, uno de los médicos que emitía certificados truchos, muchos docentes confesaron que no padecían en realidad el cuadro mencionado en el certificado médico. Las irregularidades que la prestadora presentó ante ATE, SOEME Y SUTEBA son infinitas: -“El agente presentó un talón de licencia apócrifo”.
-“La agente presentó un certificado medico adulterado”.
-“La agente usufructuó una licencia médica por familiar enfermo. Luego se le efectuó una inspección domiciliaria, pero no había nadie en el domicilio. Una vecina informó que se encontraban de vacaciones”.
-“Presentaron certificados médicos y una historia clínica presumiblemente apócrifa”.
-“La agente agredió verbal y físicamente a la profesional por no haberle otorgado la licencia requerida ya que dicha petición no estaba fundada en razones medicas”.
A la vez, la empresa denunció usurpaciones sindicales: “Desde el inicio de la prestación -dicen- hemos sufrido innumerables interrupciones por parte de organizaciones sindicales que, con el supuesto objetivo de velar por los derechos de los trabajadores, irrumpen en nuestros consultorios y obligan a la interrupción del servicio, siempre con exigencias fuera de nuestro alcance y con métodos violentos e intimidatorios”.
El derecho a faltar le cuesta al Estado 14.300 millones de pesos en suplencias. La provincia les propuso a los docentes que, si colaboraran en bajar el promedio, podrían cobrar cinco mil pesos más por año. Los gremios docentes, claro, dijeron que no.
¿Es esta una columna en contra de los docentes? No, es una columna a favor de los docentes buenos: los que van, hacen su trabajo y han enseñado a generaciones de argentinos.

Jorge Lanata

Diario Clarin 1 de abril de 2017