domingo, 12 de febrero de 2017

LA ARGENTINA Y LOS DERECHOS HUMANOS (III)

¿Pero quienes eran y a que respondían estos agresores?  Porque pronto se acreditó que no luchaban por la democracia sino contra la democracia. Y esta intolerancia ideológica era apoyada y pertrechada desde el exterior por algunos gobiernos dictatoriales. Especialmente el de Cuba.
Y las luchas locales eran sostenidas y organizadas por algunos extremosos de izquierda, otros de raíz religiosa como pasa siempre que empiezan los tiros y por los siempre presentes simplones irresponsables e ignorantes, que no se conformaban con la violencia como categoría intelectual sino que buscaban instalarla como mito.
Y las barbaridades eran dirigidas por personajes que hicieron de la violencia y la intolerancia su forma de vida. La mayoría de los soldados, idealistas que fueron convencidos por los violentos para tomar el atajo del arrebato para cambiar un mundo que veían injusto. Estos, las primeras víctimas de quienes utilizaron sus ideales y sus ignorancias para asaltar el poder, quedaron envueltos en ese carácter romántico y heroico que siempre viste el sentimiento de lucha.
Por cierto que este estado de violencia desbordó las posibilidades de la sucesora del líder popular, quien convocó a las fuerzas armadas para cargarse a los agresores. Y claro que a poco los generales se cargaron a su gobierno.
Una silenciosa aceptación de las gentes cansadas de tanta violencia recibió al nuevo gobierno militar. Y los recovecos de la llamada guerra sucia no llegaban al conocimiento de las gentes del común. Que tampoco se preguntaba demasiado sobre la suerte que corrían los derrotados.
Habían muchas vistas gordas.
Solo batían el parche los involucrados en la contienda y algunas personas informadas y decentes que desafiaron el desenfreno de las acciones de los militares aún a riesgo de sus vidas.
Porque los auto convocados para defender un estilo de vida y una pertenencia, a la que los argentinos parecían no querer renunciar, terminaron utilizando los mismo procedimientos que denostaban.


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