viernes, 6 de octubre de 2017

Las mafias nuestras de cada día







LA NACION SÁBADO 30 DE SEPTIEMBRE DE 2017



Estaba ante nuestros ojos, a la luz del día, y la vida seguía como si nada. Él hacía lo suyo y todos callaban. Por indiferencia, por miedo, por complicidad. Las alternativas de la detención de Juan Pablo "el Pata" Medina, un reality que se prolongó durante todo el martes, mostró hasta qué punto el comportamiento mafioso y la impunidad se han convertido aquí en parte del paisaje, en una fatalidad con la que, con mayor o menor grado de resignación, convivimos desde hace décadas. ¿Cuántos Medina hay en el país? ¿Cuántos, como él, han usurpado cargos en forma vitalicia para enriquecerse junto a sus familias y amigos gracias al manejo oscuro de cajas pródigas y de extorsiones, coimas y delitos varios? La pregunta no es ociosa, porque la suma de todos los Medina y de todas las agachadas ha consolidado el sistema que convirtió a la Argentina en un país inviable.
La bravuconada del líder sindical de la Uocra platense ante la inminencia de su arresto parece escrita por un guionista de cuño shakespeariano: "Si quieren a «el Pata» preso, vengan. Les vamos a prender fuego a la provincia". El uso de la tercera persona revela su megalomanía. El hombre no cabe en sí mismo y se mira desde arriba, como si fuera una figura para el bronce. Tal vez lo era en su feudo. En el desafío del "vengan" se reflejan los métodos patoteros y violentos con los que estos personajes se han hecho fuertes. Por último, la amenaza de prender fuego a la provincia pone en claro sus prioridades. Primero él y segundo, también. Todo lo que viene después tributa a su grandeza, incluida la provincia. Habría que informarle que ya la incendió a fuego lento, junto a todos los que, como él, les roban a los trabajadores y los pobres que dicen defender.
Fueron tantos los años de abuso e impunidad que los sindicalistas como Medina se creen intocables. Se saben parte de un sistema aceitado en el que también medran y transan funcionarios, políticos, empresarios y jueces. Son el fruto rancio de un corporativismo fraguado al calor del fascismo europeo, que contó en su momento con la bendición de una Iglesia que, preocupada por su rebaño, miró con buenos ojos los caudillismos paternalistas y la idea de una sociedad organizada. Media década más tarde queda a la vista el orden conseguido. Arriba, una casta oligárquica beneficiada por el control de un sistema corrupto. Abajo, los corderos que con su esfuerzo y sus impuestos hacen el gasto para sostener las quintas, las Hilux, los viajes a Miami y las cuentas en el exterior de los privilegiados. Al margen, excluido, queda el 30% del país al que ese corporativismo nacido a mediados del siglo pasado iba a sacar de la postergación y la pobreza. Lo hizo en parte en sus primeros tiempos, pero entró pronto en una pendiente de degradación hasta llegar a este presente de rasgos patéticos. El caso Medina es sólo un ejemplo.
El sistema se incubó y se consolidó sobre todo a través del peronismo, al que casi le aseguró la hegemonía en el poder, pero hoy lo trasciende. En medio de la actual dispersión del PJ en el llano, su prioridad es sobrevivir. Tal como lo describió Carlos Pagni esta semana, ya son muchos los sindicalistas vitalicios que arriman el bochín a un Macri fortalecido por el resultado de las PASO y una economía que empieza a mostrar signos vitales. Así las cosas, no parece descabellado imaginar a un presidente que enfrenta una disyuntiva crucial: ¿avanza sobre las mafias para sanear el país o aprovecha esos entramados de poder oscuro en su propio beneficio? La respuesta a esa hipotética encrucijada quizá dependa de la forma en que Macri interprete el mandato del voto que lo depositó en el gobierno. A fin de cuentas, es el presidente quien decide a quién representa.
El Gobierno parece haber optado por la primera de las alternativas y, en la medida en que se hace más fuerte, avanza. Hace bien. Porque lo que podría beneficiarlo en el corto plazo lo llevaría a la ruina más pronto que tarde, junto con el país entero. Los datos resultan elocuentes: según un informe del municipio, "el Pata" Medina impidió en los últimos cuatro años la construcción de más de 600 edificios en la ciudad de La Plata, lo que supone resignar más de 31.000 millones de pesos por año y una pérdida de 18.600 puestos de trabajo, y todo porque los empresarios se negaban a darle su tajada. Defender a los trabajadores de sindicalistas así tendría un efecto multiplicador en la economía. Sucedió en la actividad portuaria tras la detención de "el Caballo" Suárez. Bienvenidas las inversiones. Pero no nos engañemos: la verdadera reactivación del país, en todos los órdenes, está en desarticular las mafias enquistadas a lo largo y ancho del territorio.


viernes, 29 de septiembre de 2017

CON LAS COSAS LINDAS QUE PASAN EN LA FAMILIA





Otra novela de intrigas, ficciones y realidades de Alejandro Marin

Jordi Gonorria, economista, cocinero y detective aficionado, y Quito Verdudo, ex comisario,  se topan con otro misterio. Cuando el hijo de un bodeguero es acusado por los homicidios de su esposa y su amante.
Tratando de encontrar claves que exculpen  al acusado, nuestros amigos recorren los libros escritos por la víctima. Uno que recoge historias de connotados personajes de la provincia argentina de Mendoza, vinculados a la elaboración de vinos, de mascaradas y de curiosidades.
Y otro que cuenta las correrías de renombrados promotores y sacadineros vinculados al colosal embeleco del futbol.
La historia también va develando secretos de familia, ocultos a las vergüenzas entre los pliegues de  silencios e hipocresías
Una historia en la que la ficción y la realidad se conjuntan hasta resultar difícil  disociarlas.
En su transcurso, nuestro economista disfruta, no sin algún padecimiento, las osadas idas y venidas eróticas de su pareja, muy alejadas de lo que preconizan las virtuosas buenas costumbres.
Cuentos de cocina y pareceres sobre economía y economistas rematan un relato ameno e ilustrativo.


domingo, 17 de septiembre de 2017

EL 9 DE NOVIMBRE DE 2016, AL JUEZ BERND ZABEL LE FALTÓ JUICIO PARA ELEGIR GORRA



El Consejo de la Magistratura canadiense suspendió por treinta días sin goce de sueldo al juez Abel Zabel.
Parece que don Abel se desempeñó en la judicatura cerca de treinta años con la compostura que la función exige y  lejos de cualquier escándalo.
Cual fue entonces la razón de la sanción que recibió, según el diario español El País?
Pues que un día después de la elección que ungió a Donald Trump, se presentó en su juzgado con la gorra colorada emblemática de la campaña del nuevo presiente.
Y el Consejo lo suspendió porque sus miembros manifestaron no tener dudas en “constatar que las acciones del juez Zabel han constituido un grave incumplimiento de las normas de conducta judicial, lo cual ha tenido un impacto negativo en la confianza ciudadana en el poder judicial y en la administración de la justicia".
Casi igual que lo que ocurre en Argentina.




viernes, 18 de agosto de 2017

CRITICAS Y RECOMENDACIONES

En su edición 139, la prestigiosa revista literaria Resonancias   (www.resonancias.org)  publicó una muy buena y ajustada crítica sobre las novelas de Alejandro Marin, que tienen por protagonistas al economista y cocinero Jordi Gonorria y al también economista y destacado ex jefe de delitos complejos de la policía federal, don Quito Verdudo.


PASOS DESTEMPLADOS, la segunda novela de la serie, es recomendada por LETRALIA, TIERRA DE LETRAS (Letralia.com), la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet.

Esta revista, fundada en el año 1996, posee un extenso archivo de obras, muchas de las cuales han alcanzado reconocimiento internacional.
En el año 2010 recibió un homenaje de la Universiadad de Zulia. Y en el año 2007 obtuvo el Premio Nacional del Libro de Venezuela, edición 2007, en la categoría Publicaciones Digitales como el mejor sitio electrónico que promociona el libro y la lectura.
En años anteriores, Letralia ha sido finalista en los premios Lo Mejor De Punto Com (2004 y 2005), de Venezuela, y en los premios Stockholm Challenge (2006 y 2008), de Suecia. 

ESPERANDO EL DESTINO, la tercera novela, es recomendada por la revista CRITICA de Chile (Crítica.cl)


Crítica es una revista electrónica, que desde su fundación (1997) opera como un medio de difusión y discusión de ideas sobre literatura, arte y cultura en Chile y en América Latina.  De hecho, Crítica.cl es un puente cultural para el mundo académico e intelectual en lengua castellana que vincula a Chile de Arica a Punta Arenas y con América Latina y el resto del mundo iberoamericano.
Le confiere seriedad a la revista la cuidadosa selección de autores (y colaboraciones), muchos de ellos docentes en las más reconocidas universidades del continente, de México a la Patagonia, y de América del Norte y Europa, sobre todo España.

jueves, 10 de agosto de 2017

EL SILENCIO DEL PROGRESISMO

Claro que no se trata de un tema novedoso. Pero vale la pena volver sobre el apoyo – en voz alta o en silencio, con ruido o sin ruido - que recibe Maduro por parte de las feligresías de “izquierdas”.
Dejemos de lado los amparos que le brindan otros eruditos destacados, como Luis Delía,  el invasor de comisarías o la empresaria hotelera Cristina Kirchner o la jefa de las madres circulantes o Maradona y su última neurona.  No meritúan tomarlos en serio. Pero casualmente son los más destacados por la ligereza intelectual de los medios de comunicación y  la competición por decirla “más gorda”
Concentrémonos en las dispensas de gentes como la gente.
Por cierto, esta bipolaridad moral no es flamante.
En el siglo pasado, quienes desde la izquierda denunciaban los excesos stalinistas o castristas, eran  abominados y tratados como bestias negras por la la “intelligentzia” progresista.
Cuál es el fenómeno moral que lleva a mucha gente bien intencionada a aceptar atropellos incompatibles con los principios que manifiestan defender?
Se trata de una rareza o de una forma de escamotear la sinceridad de sus intenciones?

Solo nos cabe recordar las tan actuales palabras de Camus en su carta al comunista Emmnuel d'Astier de la Vigerie: "Tengo horror a la violencia confortable. Tengo horror a todos aquellos cuyas palabras van más lejos que sus actos. En eso me separo de algunos de nuestros grandes intelectos, de los que dejaré de despreciar sus llamadas al crimen cuando sean ellos mismos quienes empuñen los fusiles de la ejecución".